EL PERITO EN EL PROCESO JUDICIAL

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En primer término es necesario saber qué es un perito judicial. Lo podemos definir como un profesional con conocimientos profundos y reconocidos oficialmente en una materia y que, en base a ellos, suministra información al juez, a los magistrados, a los fiscales y a las partes intervinientes sobre los puntos en litigio que son materia de los procedimientos que se desarrollan.

Existen distintas clases de peritos: mercantiles, calígrafos, grafólogos, lingüísticos, de propiedad intelectual e industrial, informáticos, arquitectos y en definitiva, de casi cualquier materia.

La figura del perito judicial viene regulada en la Ley de Enjuiciamiento Civil y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, de esta manera, la figura del perito judicial está reconocida legalmente. En el ámbito Civil, viene dispuesto en los artículos 335 y siguientes de la LEC, disponiendo el primer apartado del artículo 335 que “Cuando sean necesarios conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias relevantes en el asunto o adquirir certeza sobre ellos, las partes podrán aportar al proceso el dictamen de peritos que posean los conocimientos correspondientes o solicitar, en los casos previstos en esta ley, que se emita dictamen por perito designado por el tribunal.”

El perito judicial no solo testifica ante el tribunal y en el juicio. Sus funciones son mucho más amplias y comprenden las de ejecutar, aplicar y usar todas las técnicas y los recursos que sean válidos en su ámbito para investigar, probar o refutar ciertos hechos. En este aspecto, tienen cabida las de recolectar pruebas, asegurarlas, preservarlas y manejar la cadena de su custodia con el fin de esclarecer la verdad.

El perito judicial es un tipo de personal que, sin pertenecer al cuerpo de la Administración de Justicia (no son funcionarios de carrera, como los gestores o tramitadores procesales), ejerce funciones de auxilio judicial como las que desarrollan el cuerpo de médicos forenses, los técnicos de laboratorio del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses o la policía judicial.

Efectivamente, el juez no está obligado a saber de todos los temas que atañen en un juicio, pero sí a requerir a personas que certifiquen sus conocimientos sobre estas cuestiones. Por esta razón, tiene que recurrir a especialistas en la materia, quienes le suministrarán los fundamentos objetivos y su valoración imparcial sobre el objeto que le requiere el juez a fin de que este pueda emitir su dictamen.

Por todo ello, si tenemos que decir con precisión de qué hablamos cuando mencionamos a los peritos judiciales debemos decir que se trata de aquellos profesionales que cuentan con conocimientos especializados y reconocidos de acuerdo a sus estudios superiores, y que son los encargados de suministrar información o bien una opinión fundada a los tribunales de justicia, con respecto a los puntos litigiosos que son sometidos a su dictamen.

Es también necesario diferenciar entre dos clases generales de peritos, por un lado, los peritos designados por el juzgado y por el otro, los peritos que presenta una o ambas partes dentro del proceso judicial. En este aspecto se encuentra la terminología más conocida como Perito Judicial o Perito de Parte, el primero de ellos, con mayor imparcialidad y sobre el que mayormente versa el presente artículo, se encuentra inscrito en las listas oficiales del Ministerio de Justicia como perito en cualquiera de las especialidades, puede ser solicitado por el propio Juzgado o por las partes intervinientes, siendo designado aleatoriamente en base a los listados antedichos, mientras que el perito de parte es aquél que una de las partes contrata para que emita su dictamen pericial, siendo una empresa privada o autónomo quien realiza el mencionado peritaje y posteriormente defiende ante el Tribunal. En principio ambos tipos debieran tener la misma valoración de cara al Juzgado, aunque es lógico que el segundo genere más dudas que el primero por ser contratado directamente por la parte que así le interesa, todo ello sin dudar de su profesionalidad.

Tanto el juez como las partes involucradas en un juicio pueden presentar un perito judicial entendido en una misma materia, pero en el caso de los profesionales presentados por las partes involucradas, será el juez quien tendrá la decisión final acerca de la participación de este experto en la investigación.

La función final de cualquier perito es su propia peritación o peritaje, que es la valoración o estimación final de parte de este profesional, sobre un caso en particular. Claro que para llegar allí el perito debe investigar, y para ello, necesita reunir pruebas y compararlas y analizarlas. Su trabajo es exhaustivo en este sentido y apunta a indagar en detalle sobre el objetivo a estudiar.

Con la información obtenida el perito puede elaborar el informe judicial, que es una pieza clave dentro de cualquier investigación. En este informe no sólo debe estar la opinión bien fundada del profesional, sino también el detalle de cómo se llegó a las conclusiones que finalmente se obtuvieron.

Por otro lado, junto con el informe judicial, el perito debe entregar los materiales que utilizó para realizar su investigación, teniendo en cuenta que estos elementos pueden ser útiles para una mayor comprensión del caso y al mismo tiempo, para fundamentar la opinión del experto.

Igualmente resulta fundamental que el perito judicial asuma el secreto de confidencialidad para preservar los datos y cualquier información sensible relacionada a las personas que están implicadas en el proceso judicial.

Se puede concluir señalando que, como se desprende de todo lo anterior, en innumerables procedimientos judiciales es fundamental la elaboración de un peritaje para obtener una resolución judicial conforme a nuestros intereses, por tanto es tarea imprescindible del abogado estudiar el caso minuciosamente y valorar en qué casos es necesaria la intervención de un perito, de que rama concreta y solicitarlo de la forma precisa y en el momento procesal oportuno para su admisión e inclusión en el procedimiento.

 

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